ETAPAS DE FORMACIÓN

"En vano se comienza el bien si se deja antes del fin de la vida y la corona se da sólo a los perseverantes" S.Francisco de Paula

¿Cómo puedo llegar a ser Monja Mínima?

 

A partir de los 16 años puedes formar parte de nuestra Orden, pero si tienes menos de 16 años, también puedes escribirnos e ir manteniendo contacto e ir conociéndonos. 

 

Pueden ser recibidas como monjas en la Orden Mínima las jóvenes que con el propósito de hacer mayor penitencia, procuran elevarse a la práctica de los consejos evangélicos, en el seguimiento de Cristo: Casto, Pobre, Obediente y Penitente.

 

¿Qué aptitudes necesito tener para ser Monja Mínima?

 

Dios, al llamar a un determinado estilo de vida, crea efectivamente en la persona llamada la posibilidad de la respuesta, otorgándole cuántas gracias necesita para llevar a término la misión a la que la destina. Podemos afirmar, en consecuencia, que la vocación a la vida mínima, si es verdadera, supone ya afinada con el espíritu de la Orden, y aun la posesión del carisma mismo, o sea del don de la gracia peculiar con que Dios la ha enriquecido. Para saber si es tu vocación, es necesario un discernimiento vocacional donde se va viendo o perfeccionando las aptitudes para seguir el camino emprendido.

 Deseos de consagrarse a Dios y cumplir su voluntad.

 

 Deseo de intimidad con el Señor en una vida de total entrega a su servicio.

 

 Capacidad de vivir en comunidad, en una vida fraterna en comunión con las hermanas.

 

 Capacidad de vivir en clausura.

 

 Capacidad de trabajar en común.

 

 Capacidad de llevar una vida de sacrificio, pobreza, humildad, obediencia y castidad.

 

Todo esto naturalmente con la gracia de Dios, con la que hay que contar siempre.

 

Es un proceso que poco a poco se va perfeccionando, y todo dependerá del deseo de la candidata de querer de veras consagrase a Dios. Contando siempre con la ayuda de la Madre Maestra para guiarla en su camino de seguimiento de configuración con Cristo. La guía de la Madre Maestra está presente en todas las etapas.

 

Para el progreso en la vida espiritual, es muy importante e imprescindible que la joven sea sincera con la Madre Maestra, para llevar mejor un camino de discernimiento . También la Comunidad es una de mucha ayuda en el desarrollo vocacional.

ETAPAS DE FORMACIÓN

ASPIRANTADO
Es una etapa de preparación inmediata al postulantado, que comienza justo cuando la joven se pone en contacto con la Comunidad con deseos de conocer la Espiritualidad propia de la Orden y poder ingresar. Este periodo se puede prolongar una vez haya ingresado en el convento según como esté la joven de preparada cristianamente. Si no conoce el idioma (en este caso el castellano), se prolonga un tiempo prudencial hasta que la joven entienda bastante el idioma y así ser más fácil su formación e integración comunitaria.  Si la joven es menor de 16 años, quedará en el aspirantado hasta la edad de comenzar el postulantado que en este caso sería a los 16 años.

Aspirante

"La vida es breva y nada más que humo que pronto se desvanece" S. Francisco de Paula

POSTULANTADO

 A los 16 años puedes ingresar al postulantado y no antes. El postulantado tiene por objeto permitir formar un juicio sobre las aptitudes y vocación de la candidata. Es un periodo de adaptación en su nueva vida, puesto que es un cambio muy grande pasar de la vida que llevaba hasta ahora a la nueva que intenta seguir. Es t iempo de formación humana, cristiana y religiosa, que irá capacitando a la postulante para una respuesta a la llamada de Dios. Se interrumpe el postulantado si la comunidad ve que la joven no tiene vocación o si la misma joven pidiera dejar la Orden.  El tiempo que dura esta etapa puede ser más de un año, según circunstancias de cada caso.

Postulantes

"Tanta será vuestra perfección cuanta sea vuestra humildad" S. Francisco de Paula

NOVICIADO

El ingreso al noviciado es partir de los 17 años. La postulante que comienza el noviciado deber ser consciente ante todo de que entra en una etapa especialmente transcendental de su vida, cuyos resultados dependerá en la mayor parte de su generosidad en corresponder a las exigencias de la gracia.Es el i nicio de la vida religiosa. Es un tiempo de estudio y asimilación de la vocación divina, del espíritu de la Orden, del estilo de vida y de ejercicio práctico e iniciación de la vida claustral.

Su objetivo es que las candidatas aprendan las exigencias esenciales y primarias de la vida religiosa y que, en orden a conseguir la perfección de la caridad, se ejerciten en la práctica de los consejos evangélicos de castidad, pobreza, obediencia y vida cuaresmal que, por medio de los votos, un día han de profesar. El noviciado no es sólo preparación, sino experimento efectivo del seguimiento de Jesucristo al cual desea consagrar su vida entera. Este periodo de formación es de dos años, que
pueden prolongarse seis meses más.

“Vos sois, Dios mío, para mí todas las cosas” Vble.Sor Filomena Ferrer, monja mínima

JUNIORADO - VOTOS TEMPORALES

A partir de los 19 años la novicia es admitida al juniorado y no antes. Es aquí cuando se emite los cuatro Votos: Castidad, Pobreza, obediencia y Vida Cuaresmal. La monja entra a formar parte más íntimamente de la vida y santidad de la Iglesia, comienza el periodo de formación que denominamos juniorado, y que comprende cinco años, que pueden ser nueve, según cada caso; la profesa está vinculada a Dios, a la Iglesia y a la Orden mediante votos temporales. Tales votos, “aunque por su misma temporalidad tengan el carácter de prueba, hacen ya al que los emite realmente partícipe de la consagración propia del estado religioso. Su carácter propio es el de preparar para ese acto único y de la mayor transcendencia que es la profesión solemne.

Juniora

"La pura y asidua oración de los justos es una gran fuerza y, como fiel mensajero, cumple su misión y penetra allí donde la carne no puede llegar" S. Francisco de Paula

PROFESA DE VOTOS SOLEMNE

A partir de los 24 años de edad la juniora puede ser admitida a la Profesión Solemne y no antes. Es la etapa final y definitiva, la mínima es plenamente esposa de Cristo. La Mínima entrega libremente, como don de amor al Padre en Jesucristo, todo su ser y su poseer, toda su actividad y su vida, vinculándose públicamente al seguimiento de Cristo según el carisma del Fundador e incorporándose de modo estable a la Orden que la recibe como hija en comunión de caridad.